Páginas

GOOGLE FOLLOWERS

lunes, 16 de diciembre de 2013

Abrazada a mi almohada.

Tumbada en la cama, mientras abrazo mi almohada. Pienso…
  
En cada uno de mis sueños, mis fantasías, en cada una de mis entregas. En sentirme esa sumisa que vive en mi interior de forma anónima en mi vida cotidiana, ser esa sumisa que da todo y se esfuerza al máximo. Intentar no sufrir, que no me afecte el lado bedesemero, sin preocuparme por esa persona Dominante que me cuida, me mima… me hace ser lo que soy, sacando al exterior la perra que llevo dentro. Intentar que el lado Dominante, no piense, que soy una carga.

Pero… ¿qué sería una sumisa sin sentimientos?, ¿Sin temores?, ¿sin preocupaciones?...  a mi forma de verlo, sería un robot. Una persona fría que ni siente ni padece, una persona egoísta y viviendo su fantasía de sumisión en una mentira. Cuando lo que tiene que hacer es disfrutarla al máximo con su Amo, Dueño… Señor… Como queramos llamarlo. Yo no soy nada fría, egoísta... soy proactiva, entregada  y me encanta que la mano que lleva mi correa se sienta cómoda y plena. Lo mismo digo cuando pasamos al rol de “esclava”. Una esclava no tiene voz ni voto, a no ser que su Dueño, consienta. Ella también vive su entrega con intensidad y las preocupaciones para que la relación D/e sea sublime.

Cierro los ojos y me pongo en situación. Me encanta visualizar cosas en mi mente, crear pequeñas historias, recrear lo vivido, imaginarme ahora mismo… un primer contacto con la parte Dominante.  Ese momento en el que os conocéis en persona, en un hotel, por ejemplo. Ese momento en el que entras en la que será tu mazmorra por horas, de su mano, esa mano que has visto solo en foto, una y otra vez "las manos que me acunan". Sin saber  que va a pasar, que va a suceder… Te dejas llevar y entra en juego en tu interior el temor,  la intriga de no saber que te harán. Adrenalina corre por mis venas.

Cuando te venda los ojos esa persona desconocida en la cercanía, pero no en la distancia. Esa persona a la que ofreces tú cuerpo… tú mente… tú ser, y al ratito cuando estás ahí de pie, parada, con los ojos vendados, sintiendo su respiración, y tú solo con un provocativo tanguita negro de hilo fino,  notas que te coge las manos con delicadeza y te las ata a la espalda. Susurrándote al oído alguna palabra obscena y agradable que hace que tu cuerpo reaccione y los pezones se te pongan duros, y justo cuando te pasa la lengua por la oreja. Exhalas un gemido.

Sentir como tú corazón palpita y como mojas las bragas por el simple hecho de lo que estás viviendo.
Ese momento de tensión, de excitación… el estar pendiente  y absorber cada segundo disfrutando de ese sueño que gritas vivir en silencio, el sexto sentido que aflora en cada roce, cada azote, tirón. El que la persona que te somete te lleve al límite y disfrute contigo, aunque se prive o no de correrse… Su placer, su satisfacción… Es tú entrega, tú dolor, tú placer.

Visualizando en sentir la entrega aunque a veces puede resultar fría a ojos del Dominante, ya que cuando terminas la sesión estas canalizando todo lo acontecido, calmando tu cuerpo de lo que han hecho con el, de respirar y saborear…  de retorcerte por dentro mirando avergonzada a esa persona que te ha hecho disfrutar como una puta, perra, Su puta… Su perra.  Saber que podías haber sido más entregada a esa persona, pero que por no saber cómo comportarte en tu primera vez, intentas no cagarla y esperar sus órdenes…

En esa primera vez que conoces a un Dominante en persona, qué estas nerviosa pero a la vez llena de mil sensaciones. De querer tocarlo, de ser tú misma, no la sumisa o esclava por el afecto que le tienes…  qué por miedo a no saber cómo Él va reaccionar por si le tocas cuando no debes…  te cohíbes y guardas la compostura,  el respeto, las palabras, sigues el rol sumiso, hasta el final. Porque Él no es tu pareja vainilla. Es Tu Señor.

 Pero Él siendo quien es, y sabiendo como sientes… puede ver en tus ojos lo que transmites. Agradecimiento, satisfacción, lujuria, amor, adoración, entrega y volver a repetir cuanto antes para entregarte más aun y así encontrar ese punto de unión, de confianza entre D/s que tanto se desea.


Visualizo ese momento y un escalofrío recorre mi piel haciendo que mi entrepierna pulse golosa y me relama los labios.

El simple hecho de vivir el rol BDSM con intriga, pensando previamente antes de verlo… ¿Qué pasará? ¿Cómo será? ¿Le gustaré? ¿Será como bien dijo que sería? ¿Me dolerá? ¿Seré lo que desea? Mil preguntas... Pero te quitas la tontería de encima, luego Dios o mejor dicho... el diablo dirá, porque tú vas a lo que vas. A ser sometida, a servir a Tu Señor, a adorar a Tu Amo, Tu Dueño, a esa persona con la que solo has mantenido relación en la distancia y que se convierte en realidad con solo unas palabras acordadas por ambas partes “quiero que nos veamos. Vamos a hacerlo realidad de una vez” y al segundo ya miras billetes de avión y hotel, para entregarte a Él ciegamente, pero con cabeza.

Con los ojos aun cerrados me sonrío a mí misma, poco a poco voy cayendo en los brazos del sueño… intentado visualizar bien bien, la historia para que cuando sueñe, mi subconsciente siga esta hermosa sensación.
Selene Moon

No hay comentarios:

Publicar un comentario